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Es un Concilio de ministerios; no de iglesias, constituido por el Señor e integrado en una hermosa confraternidad en línea con la Palabra.
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Cada ministerio es independiente en su función; a su vez apoya y fortalece la unidad del resto del cuerpo de donde recibe su identidad.
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Ningún ministerio puede convertirse en un órgano sin fruto y sin vida y que no pueda aportar sus comunes responsabilidades al cuerpo, pues de ser así, en todos los casos el cuerpo estaría muerto.
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Todo ministerio debe preguntar: “¿Qué puedo hacer para que mi ministerio ayude cada vez más a engrandecer el Concilio?”, y no, “¿Qué puede el Concilio hacer para que mi ministerio crezca más?” Pues, solo así el Concilio nos servirá a nosotros.
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Los ministerios no son islas, sino que la unión de todos forman un continente. Cuando un ministerio pretende ser una isla e independiente en su totalidad, tarde o temprano perderá su vida. Un órgano amputado no vive mucho tiempo, si es que ya no murió antes.
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El Concilio buscará siempre la excelencia en todas las cosas para la Gloria de Señor.
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La razón por la cual las propiedades inmuebles están todas bajo la incorporación del Concilio es tan solo para salvaguardar el buen nombre de sus ministros; y también proteger los intereses de aquellos que han aportado para su adquisición confiando en las promesas de sus líderes.
Pero nunca el Concilio podrá destituir al ministro que cumpla sus responsabilidades ante Dios y ante el movimiento, así como ante la congregación. El Concilio no podrá decidir qué se hará con una propiedad sumariamente sin que el ministro que dirigió su fundación señale el propósito para lo cual se fundó y dé su endoso para cualquier cambio.
En otros casos que surjan con propiedades adquiridas por el Concilio, esta regla no se aplicaría, sino que el Concilio tomará decisiones pertinentes.
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Las exigencias en la calidad de los ministerios que componen y compondrán este cuerpo demuestran el verdadero valor que tiene el pertenecer a él. Un ministro que no cumpla con el Concilio, ¿cómo puede pretender que su iglesia cumpla con él?
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En la expansión del cuerpo veremos que no engordemos, sino que crezcamos; y que aquellos otros ministerios que en el futuro quieran unirse vengan a trabajar en la viña del Señor primero, y luego coman, porque el obrero es digno de su salario; pero el que no trabaja, que no coma.
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El Concilio no será responsable con quienes no son responsables en el cumplimiento de su deber. Los privilegios pertenecen solamente a aquellos que cumplen en la misma medida con sus responsabilidades. Dondequiera que el Señor lleve el Concilio Misión Cristiana Fuente de Agua Viva las personas que se unan en<